Historia, Arte y Cultura.
La Muy Noble y Muy Ilustre ciudad de Zafra, condición que la villa segedana ostenta desde que le fuera concedida por Alfonso XII en 1882, hunde sus orígenes en las primeras culturas megalíticas asentadas en la región, que ya desde la antigüedad percibieron la importancia estratégica de su enclave y encontraron en ella recursos suficientes para prosperar.
Pero es dentro de la Hispania Romana cuando alcanza su primer momento de esplendor, convertida en centro de paso de la Vía de la Plata, obra de ingeniería fundamental no solo en tiempos romanos, sino eje que marca el devenir histórico de Zafra en su relación con el exterior, como vía de entrada y salida de personas, animales y mercancías.
Zafra vive en época de Al-Andalus su segundo momento de apogeo, en el que se asienta el carácter mercantil de la ciudad. Tras la reconquista cristiana, Juan II le concede en 1453 la realización de la Feria de Ganado de San Miguel, que se celebra hasta nuestros días y que se ha convertido en vector de desarrollo de la ciudad, hoy compartido con una floreciente industria, un sector de servicios dinámico y un patrimonio histórico y cultural secundado por una oferta hostelera amplia y de gran calidad.
La dilatada historia de la ciudad y de la comarca ha legado al visitante un rico patrimonio artístico y cultural en el que se superponen la cultura clásica, la musulmana, la judía y la cristiana. Con el Palacio Fortaleza de los Duques de Feria como emblema, Zafra dispone también de dos espacios públicos medievales únicos, sus plazas, así como varios templos y edificios civiles de gran importancia. Una rica y variada gastronomía y la apertura de rutas naturales en los últimos años completan su oferta patrimonial y turística, totalmente compatible con su dimensión de ciudad industrial y de servicios.